viernes, 22 de septiembre de 2017

Superando barreras

Estas vacaciones de verano mi marido y yo decidimos pasar unos días en el Balneario de Panticosa.

Uno de los planes que teníamos era hacer senderismo (él tiene la esperanza de que me aficione y me enganche a salir los fines de semana a la montaña).

Yo es que no soy mucho de eso la verdad, a mí dame playa...Pero me apetecía probar, por darle gusto a mi marido y también por ponerme a prueba a mí misma, qué narices.

Nivel Principiante



Decidimos hacer una ruta nivel principiante, vamos de esas que hacen hasta los niños.




Íbamos bien equipados, nuestra ropa de deporte, zapatillas, mochilas...y una botella de agua cuya temperatura digamos que no era muy fresca.

¡MEEECCC! Primer error


Menos mal que en el camino había un río de agua semi- helada, si no, no sé a qué punto de deshidratación habríamos llegado 😓


Comenzamos el camino y según todas las búsquedas de Google (incluidas https://es.wikiloc.com/ y http://excursionesparapeques.blogspot.com.es/) esa ruta en concreto estaba calificada como FÁCIL.

Había comentarios de gente que la había hecho sin dificultad, incluso de familias con niños...En fin, que estaba chupada.


Alguien debería haberme explicado cual es el concepto de FÁCIL para un montañero. Y esos peques, ¿tienen un aguante sobrehumano????.


Que alguien me explique qué toman aparte de mucho Cola Cao por favor...😲


Nada más empezar nos encontramos un desnivel que ni el Tourmalet del Tour de Francia vamos, con piedras sueltas que amenazaban un descalabro inminente a cada paso.

A los 5 minutos yo ya no podía más de calor con todo mi pelazo suelto.

¡MEEECCC! Segundo error


Gracias a que mi marido es mi Mc Gyver personal y me agenció un coletero fashion total con los auriculares de su móvil, más apañado que para qué.


Para muestra un botón.


El objetivo era el Ibón de Ordicuso (los que lo conozcáis y seáis montañeros de pro, "si me queréis, NO REÍRSE" como diría Lola Flores, por favor).


Sé que para los experimentados probablemente sea una rutilla de ná, pero a mi me estaba costando la vida entre la pendiente y el calor sofocante.


REMINDER: 

Era mi primera vez (en edad adulta quiero decir, las excursiones que hacía de campamentos con las monjas en Aragües del Puerto no cuentan)


Total, que a unos 2 km de lograr la meta, mi cuerpecito de 1,56 m de altura y 45 kg de peso me avisó de que, o volvía en ese momento, o no daba un duro por su vida.


Tengo que confesar que un rato antes y viéndome sofocadísima mi marido ya me había propuesto volver, pero yo, erre que erre, decidí continuar un poco más.


En definitiva, que nos quedamos sin ver el Ibón. Estaba yo un poco enfadada conmigo misma porque me gusta acabar todo lo que empiezo pero al final decidí apostar por mi supervivencia.


La subida había sido dura pero me esperaba la vuelta que no me daba ninguna confianza ya que todo el mundo sabe que la bajada es más peligrosa si cabe.

Y yo, que soy de naturaleza miedosa (sobreprotección en mi infancia, sí) y un poco torpecica para estas cosas (creencia limitante que estoy intentando superar) me veía rodando por un precipicio en cualquier momento.


Pero aquí había venido a probarme, a superar barreras, y decidí hacer la bajada por mí misma sin tener que apoyarme en mi marido cada dos por tres.


Y mientras descendía con cuidado, poniendo atención a cada paso del camino para no despeñarme, decidí que era un buen momento para practicar mindfulness y disfrutar la experiencia, mientras reflexionaba a la vez y extraía algunos aprendizajes.


Y me di cuenta de lo importante que es apoyar el pie en la piedra adecuada...

Exactamente igual que en la vida


Elegir bien a las personas que quieres a tu lado, en las que vas a confiar, las que te dan apoyo y felicidad, gente de colores.

Y apartar las piedras que te impiden avanzar o te dificultan el camino o incluso te pueden hacer caer.


Personas tóxicas que absorben tu energía, que están ancladas en el victimismo y no ven más que el negro de la vida.

Y ahí te lanzo un consejito por si lo quieres coger (me encanta esta frase 😍):

¡Rodéate de personas que coloreen tu vida!


En un tramo del camino, de repente las piedras se amontonaban de tal manera que parecían estar conspirando para evitar que continuara sin peligro de muerte segura... así que me detuve unos segundos a elegir la mejor opción para pasar.

Y es que esto nos ocurre continuamente, a diario, millones de veces a lo largo de nuestra vida...Tenemos que tomar decisiones, y para eso hay que barajar opciones y escoger aquella que te haga feliz y te lleve al camino que deseas.


Y a pesar de que había decidido hacer el camino de vuelta by myself, y demostrarme que yo podía, porque yo lo valgo, me tocó pedir ayuda en algunas ocasiones.

Y es que ni el orgullo ni la cabezonería nos tienen que impedir pedir ayuda cuando la necesitemos.


Y no pasa nada. Porque siempre hay gente que nos quiere deseosa de echar una mano.


Y finalmente conseguí terminar mi trayecto sana y salva, orgullosa de lo que había conseguido y decidida a continuar, porque sólo cuando comienzas a andar aparece el camino 😉


Sabio el gran Martin Luther King:


Empieza a caminar


Así que...¿comenzamos a caminar???


Feliz día y como dice mi amiga Almudena, ¡a no peinarse! 😜💃



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4 comentarios:

  1. Ja, ja, ja
    Supongo que no todos valemos para todo...pero todos valemos para intentarlo.

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    Respuestas
    1. Bueno si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles vivirá toda su vida pensando que es un inútil...¡todos tenemos nuestras habilidades, sólo hay que potenciarlas! ��

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