sábado, 10 de febrero de 2018

Nunca es tarde

Hoy tengo que hablar del autobús urbano. Ese transporte del infierno, tan práctico como peligroso.

Sí, necesito desahogarme. He estado viviendo unos cuantos años fuera de Zaragoza y tengo que decir que algo ha cambiado. Y no para bien.

Además de la aparición en nuestras vidas del tranvía claro. La primera vez que lo cogí me sentí como Paco Martinez Soria, ese ilustre aragonés... y no por la gallina en el brazo ni por la boina sino porque parecía que era mi primera vez en la ciudad 😬

Que no sabía yo el mecanismo del novedoso medio de transporte oye, y me empeñé en bajar por el lado que no era, hasta que un amable viajero me indicó que la salida era por la puerta contraria.

Es lo que tiene la desconexión rural, que te pierdes los avances de la ciudad.

Pero yo estoy segura de que con los autobuses urbanos algo ha pasado en mi ausencia. Se nota. Se siente. Se padece.

No es que "antes más" (como se dice en el pueblo de mi marido), fueran el medio de transporte más cómodo del mundo, pero no recuerdo yo semejantes rallies por la ciudad.


En consenso familiar hemos llegado a la conclusión de que solo hay 3 posibles explicaciones para esa conducción infernal:

OPCIÓN A: Se hacen castings para la contratación del personal y someten a los aspirantes a una prueba en la que hace méritos el que sea capaz de frenar más tarde. Sí, algo así como en MOTO GP donde el piloto con más habilidad para frenar en el último minuto se lleva el gato al agua.

(Por supuesto ese es el increíble e inigualable Marc Márquez, genio y crack donde los haya, y no me lleves la contraria que me puedo poner muy chunga ¿eh?👊)

OPCIÓN B: La plantilla ya existente se ha visto sometida a  cursos de formación intensiva en los que les machacan a vídeos de Carlos Sainz. Han cambiado el convenio y ahora conducir como él es un requisito sine qua non para poder seguir en la empresa.

OPCIÓN C: Y a pesar de ser la última, la más plausible. Semáforos en rojo, paradas de autobús y demás elementos que obliguen a parar aparecen de repente...sí amigos, de la nada, sin previo aviso. 

Es por eso que los conductores se ven obligados a pegar semejantes frenazos...los pobres no tienen capacidad de reacción.

Con mi fina ironía no quiero que ningún conductor de autobús se sienta ofendido, válgame Dios. Pero creo que deberían hacérselo mirar. Por la salud del público en general, ¿eh?, no por nada más.

Que el otro día una señora y yo alcanzamos a coger a un anciano al vuelo justo antes de que diera con sus huesos en el suelo. Pero por poco.










De todas formas esto de viajar en autobús da para mucho... Una fuente inagotable de historias y anécdotas para todos los gustos y colores.

En una de estas hace poco temí por mi vida. Lo juro 😰

Nos encontrábamos esperando apaciblemente en la parada cuando llegaron dos autobuses a la vez, el nuestro por supuesto era el de detrás. En estos casos siempre, repito, siempre, funciona la ley de Murphy 📜

Es decir, si avanzas hacia él porque piensas que va a abrir la puerta, el conductor te mira desde la posición de superioridad que le confiere la altura del asiento y con un leve movimiento de ojos te indica que te dejará subir cuando pare en "su sitio".

Si te quedas esperando a que llegue a "su sitio", él decidirá que ya que ha parado pues oye, que abre allí mismo.

Pues en esas estábamos, pero esta vez el conductor tuvo la deferencia de echar el intermitente para indicar que podíamos subir, y hacia allí nos dirigimos sin prisa, que era tarde y había poca gente en la fila.

De repente y sin previo aviso, una señora mayor me adelantó por la derecha a la velocidad de un rayo, haciéndome un placaje que ni Michael Jordan marcándose un tapón en la NBA. 

Aún me estaba recuperando de la sorpresa de un ataque tan gratuito a la vez que innecesario, cuando otra señora, ¡con muleta incluida!, clavó su codo en mi costado izquierdo impulsándome tres pasos hacia atrás con ese movimiento cruel.


¡Vaya con las abuelitas! 😱


Juro que yo estaba en shock, mientras mi marido y un señor mayor que venían por detrás reían a carcajadas al observar la escena desde la retaguardia.

Afortunadamente sobreviví sin secuelas y estoy sana y salva pero viajar en autobús entre unas cosas y otras se ha convertido en una lucha por la supervivencia.

Aunque no siempre se viven historias de terror viajando en transporte público. Que tantos viajes ida y vuelta dan para mucho...

Hace unos meses se fue a sentar a mi lado una señora mayor. Muy guapa, muy arreglada ella. Pero con algo de dificultad para subir el escalón que había para poder llegar al asiento.

Mi mirada le debió parecer una invitación a la conversación y empezó a explicarme que a su edad ya le costaba subir escalones claro, aunque no se podía quejar porque para los 85 años que tenía aún estaba muy bien.

Sí, yo pensé lo mismo que tú.


"Ya me ha tocado la abuela que me va a dar la chapa" 🙈

Pero como soy una persona de naturaleza amable y educada (excepto cuando me tocan a mi @marcmarquez93 ejem ejem), le contesté que estaba bien guapa para su edad, con la esperanza interna de que su parada llegara antes que la mía y la chapa fuera lo más breve posible.

Y entonces ocurrió algo maravilloso. 

Porque a veces solo se trata de escuchar un poquito y la vida te da una lección.

Comenzó a hablarme de su vida, de su marido ya fallecido, de su trabajo, de sus numerosos viajes fuera y dentro de España con ella al volante porque era algo que le encantaba...y que sus hijos ya no querían que hiciera.

¿Y qué había hecho ella? ¿Se había quedado en casa mustia y aburrida?

¡Nooo qué va! Ni corta ni perezosa había decidido coger cada día un autobús y bajarse en la parada que le apetecía. Y así llevaba meses descubriendo la ciudad que antes no conocía de verdad.

Y había descubierto su pasión por la escritura y había comenzado a escribir pequeños cuentos infantiles. Y no se le daba nada mal porque ya tenía algunos publicados.

Y estaba llena de vida y de proyectos que iluminaban sus ojos con la ilusión de un niño cuando me los contaba.

Estaba comenzando de nuevo a vivir. Con 85 años.

Y cuando la señora bajó dándome las gracias por escucharla pensé: 

"Yo de mayor quiero ser como ella"

Y me quedé con las ganas de decírselo.

Porque ella me demostró una vez más que NUNCA ES TARDE.

Nunca es tarde para intentar cosas nuevas, para apasionarse, para recuperar la ilusión, la creatividad y la inocencia de un niño pequeño.

Nunca es tarde para despertar, para descubrir tu misión en la vida, eso para lo que realmente has venido a este mundo e ir a por ello.

Y la edad es solo un número. Un número maravilloso repleto de toda una vida de experiencias y aprendizajes.

¿Que no te lo crees? Pues no te pierdas este vídeo donde una profesora de 60 años se marca un baile alucinante con sus alumnos inspirándoles con su ejemplo 💃💃💃



¿Sabías que Louise Hay escribió su primer libro a los 50 años?

La maravillosa Louise Hay, que nos deja un legado de sabiduría inmensa 😍

Así que no tienes excusa, nunca es tarde para que descubras tu papel protagonista en la película de tu vida.


¿A qué esperas?


Y cuando lo hayas descubierto...¡despeínate y a triunfar! 😉



Te recomiendo el libro de Louise Hay: "Usted puede sanar su vida". Si te interesa puedes adquirirlo aquí.

¡Feliz día despeinad@s!


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24 comentarios:

  1. Cuánto pueden enseñarnos!! Hermosa historia!!

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    1. ¡Así es María! Gracias por tu comentario 😊

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  2. me ha encantado la historia. que placer de conversación. la vida está llena de momentos maravillosos

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    1. Pues sí, una conversación muy inspiradora y motivadora...
      ¡Gracias por pasarte a comentar! 😊

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  3. Ay Gema!, me das directamente en la diana. Necesitaba oír eso que dices porque ya andaba yo desanimándome. Me suelto la coleta, me despeino de nuevo y a seguir...!!! Gracias preciosa!

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    1. ¿Quién ha dicho desánimo? Tú puedes con todo lo que quieras Ana!
      Un besazo 😘

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  4. Me ha encantado Gema!
    Yo creo en las personas y vosotras conmigo creais la rrealidad.
    Cada día trato de aprender una tonelada de cosas.
    Muchos no saben manejar las redes sociales, aunque bueno, yo tampoco sé fregar de rodillas ni hacer encaje de bolillos... Y¿Para que necesito que un abuelo me explique cómo manejar Instagram? Si eso ya sé hacerlo yo.... Pero si el Universo quiere que compartamos un minuto de tiempo, será porque vivimos en una misma realidad y debemos complementarnos u qué?????????

    Si "La ciudad no es para ÉL", te aseguro que para muchos que se rien de estas situaciones, el pueblo tampoco es pa ellos /ellas, pues no tendrían wifi y calentarse a la lumbre les da projimofobia, que es como la urticaria, aunque con más picor, picor ético.
    Yo abogo por una sociedad inclusiva, por tanto, me encanta eso de todo y todos incluidos.
    Muy buen post.
    Con tu permiso, comparto. A ver a cuántos despeinamos!

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    1. Tienes todo mi permiso para compartir, y tienes razón todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender...😉

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  5. Me ha encantado tu historia. Me hizo reflexionar el para que el ser humano piensa una y otra vez que es tarde para vivir cuando en realidad siempre es tiempo para vivir. Un abrazo.

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    1. Cuanta razón Daniella, nos empeñamos en pensar que algo no es posible en vez de intentarlo...un beso! 😘

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  6. Divertida forma de llegar a una historia preciosa, y tan cierta como la vida misma...que se pare el tiempo si quiere!! porque yo no!! ;) bss

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  7. Una gran lección amiga!!!. Tienes mucha razón, nunca es tarde.

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    1. Y menos cuando una tiene un talentazo para algo...ejem ejem.
      ¡Besos preciosa!

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  8. Y conseguir todo lo que hace solo por tener ganas de vivir!!!! Cuánto nos queda por aprender... Muy buena reflexión gema 😘

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  9. Yo de autobuses pocas experiencias tengo, pero me ha encantado la historia de la señora del autobús, profundo y conmovedor. Gracias por iluminarnos con tu soplo de aire fresco. 😚😚

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  10. ¡Qué gran verdad que nunca es tarde! Para muchas cosas incluyendo haberte equivocado y descubrirlo y de ahí aprender la lección para lo que el futuro de depare.

    Y claro que se puede lograr la plenitud y el reconocimiento en el crepúsculo de la vida como Xose Saramago.

    P.S: Por cierto Gema, no quiero acusarte de 'moderniki' pero cuando mi padre fue joven y Zaragoza era un pueblo grande ya había tranvía PUES.

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    1. Jajaja pues claro que había tranvía que yo a mi padre también le he oído unas cuantas historietas al respecto...pero para nosotros "los jóvenes" vuelve a ser una novedad y más si como yo, has estado viviendo fuera mientras lo ponían en marcha. Qué lástima que seas anónimo y no poder poner cara a quien me acusa de "moderniki" 😜

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  11. Genial como siempre !!! Y una verdad ...verdadera de libro !!! Yo misma a mis 35 estoy que me salgo disfrutando muchísimo y haciendo mil cosas !! ������
    Te quiero ... lo sabes verdad ????

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    1. Dí que sí, si es que tus 35 son los nuevos 20 Mauri jajaja. Love you too! 😍😍😍

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  12. Gema, acabo de dar con tu blog y me está encantando. Pero esta historia con la señora de 85 años en el bus es mágica. Momentos inspiradores y auténticos que a veces tenemos la suerte de vivir, así, sin buscarlos.
    Sigo con otro post...;-)

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    1. ¡Qué alegría de comentario Sonia! Me alegro mucho de que te guste mi blog y es verdad que esta historia real de esta entrañable abuela ha tocado muchos corazones...el primero el mío por supuesto. Historias inspiradoras como tú dices que tenemos la suerte de encontrarnos a veces.
      Muchas gracias por pasarte y comentar, ¡espero que te sigan gustando mis historias! 😘

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