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sábado, 13 de octubre de 2018

A vivir que son dos días

El sábado fuimos de bodorrio. Con todas las galas pertinentes por supuesto.

Peluquería, maquillaje, modelazo y tacones. Sí señores, tacones. Evidentemente llevaba una bolsa adicional, aparte del mini bolso que se suele llevar en estas ocasiones, con otras sandalias más planas (a juego eso sí, el glamour siempre en lo alto como ya deje constancia en Antes muerta que sencilla).

Y no contenta con eso además incluí un pack de sneakers (vamos, unas zapatillas de deporte) ya que me tocaba conducir a la vuelta. Es lo que tiene ser una persona seria y sobretodo abstemia. Que los demás se ponen como piojos y tú tienes que devolverlos a sus casas sanos y salvos. Bueno, lo de sanos es un decir, que la resaca del día siguiente no se la quita nadie.

Hay que ver lo que se bebe en las bodas, con eso de que hay barra libre. Y como muchos ya salen de Pascuas a Ramos se amorran a cualquier botella que llegue a sus manos. Si alguno hasta probó algo que se definía como "licor de té con jengibre".

What the fuck??? Ya no saben lo que inventar, madre del amor hermoso 😲

La verdad es que fue una boda muy bonita, emotiva y especial ya que en la historia de David y Noemí yo fui parte cómplice durante una temporada en la que ellos todavía no querían oficializar la relación. 

Así que nos pidieron a mi compi Almu y a mí, que hiciéramos una "perfomance" en la ceremonia. O sea, que dijéramos unas palabras vaya. Es que me encanta la palabreja en inglés y no veía la hora de poder meterla con calzador en un post 😂

Y allí que fuimos, intentando ponerle un poquito de humor a nuestra versión de su historia.

Qué bonito es el amor...aún emociona ver cómo la gente se casa con tanta ilusión y ganas.

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡Tierra, trágame!

Seguro que a lo largo de tu vida has tenido más de una situación de ¡tierra, trágame!. Pues yo también, como todo bicho viviente vaya.

Concretamente a mí me pasó con una frase que había criticado más de una vez y que en la vida habría imaginado que yo pudiera pronunciar.

Me encontré con un amigo que iba con su mujer y su niña en una tienda de muebles de esas que te dan la bienvenida a la república independiente de su casa...(efectivamente, IKEA 😜). 

Nos pusimos a conversar y en un momento determinado mi cabeza debió hacer cortocircuito y de repente me vi a mi misma desde fuera, como si mi boca fuera por su cuenta y mi mente no pudiera controlarla, diciendo aquello de:

"¿Estás embarazada otra vez?"

Sí lo has adivinado. La respuesta fue NO. Noté como un calor abrasador subía por mi cuerpo hasta los pelos de la cabeza y en ese momento no sabía donde meterme. Amigas mías han sufrido en propias carnes ese comentario tan inapropiado y siempre he defendido que a mi jamás me pasaría eso porque ante la duda me callo.



Una de esas amigas lo ha vivido varias veces de hecho y su contestación suele ser: 


"No, no estoy embarazada, solo estoy gorda"

En mi caso la mujer de mi amigo se limito a reír al ver mi apuro, mi cara como un tomate y mis disculpas sin fin. Pero el mal rato no me lo quitó nadie. 

sábado, 18 de agosto de 2018

Antes muerta que sencilla


 🎶 Antes muerta que sencilla,
 ay que sencilla, ay que sencilla
 Antes muerta que sencilla,
 ay que sencilla, ay que sencilla 🎶


Oléeeee esa María Isabel, ¡qué arte tienes mi arma!

El título de mi post de hoy no es manufactura propia, es made by mi cuñada. Que me va aportando ideas y cosicas para que yo las utilice en mi blog. Colaborativa y generosa que es ella.

Pero cuántas veces nos habremos dicho mentalmente esa frase las mujeres para justificar un sufrimiento innecesario...sí, sí, tú que me estás leyendo también. No te hagas la longuis.

Ese peinado ideal que te estira tanto la cara que parece que te hayas hecho un lifting, con cienes y cienes de horquillas que se te clavan en el cuero cabelludo con toda su mala leche. Pero tú sonriendo, enseñando dientes siguiendo el ejemplo de la Pantoja.

Ese vaquero que has conseguido enfundarte in extremis, que se agarra a tus piernas y a tu tripa como si su vida dependiera de ello y que te permite respirar a duras penas. Ná, lo justito para no ponerte morada y morir de asfixia.

Seguro que luego has utilizado el truco del almendruco, o sea, desabrocharte el botón del pantalón durante la cena confiando en que la mesa y el mantel de por medio camuflarían la escena. 

¡¡Confiesaaaa!!! 

Después viene cuando con la alegría de la velada y los jijis jajas te relajas y ya no te acuerdas del botón en cuestión. Y te levantas con esa cremallera abajo. (Pero eso es otro tema que abordaremos en un próximo post sobre situaciones de "tierra trágame"😨)