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sábado, 2 de marzo de 2019

Has venido para ser feliz

A lo largo del tiempo y en base a todas las intensas experiencias acaecidas en mi azarosa vida, he llegado al profundo convencimiento y conclusión de que el mundo se divide básicamente en dos tipos de personas.

Las que cuando compran una barra de pan no pueden resistir la tentación de romper la puntica y comerse el currusco de pan, muchas veces sin haber salido siquiera de la tienda o el supermercado.

Y LAS OTRAS

Las que ni sienten ni padecen, las que pueden pasar tranquilamente de ese pan tierno y crujiente que les está llamando a gritos diciendo cómeme.

Algo así como el gatito de Shrek:



Que no es por criticar, válgame Dios que a mí no me gusta juzgar, pero ya les vale. ¿No tienen sangre en las venas? 😥

Que por supuesto, "yo lo respeto, pero no lo comparto".

Que gran frase esta ¿eh?

Viene a ser un eufemismo de:


"Ah no no, por mí que haga lo que quiera que no soy quién para decir nada...peeeero se está equivocando, debería hacer lo que yo creo que debería hacer, o ser, o pensar, porque YO estoy en posesión de la verdad absoluta"

Y así.

sábado, 16 de febrero de 2019

Quédate con quien te haga sonreír

Hace poco me surgió una duda existencial. Pero no de esas que tienen que ver con el fin del mundo, a dónde vamos, de dónde venimos, etc...No no. Una duda importante de verdad, esencial donde las haya.

Ahí va:

¿En qué momento se considera que un jersey de invierno tiene suficientes pelotillas para jubilarlo???



Quiero decir, sé que si parece un plástico de esos de embalar con burbujas está claro que hay que retirarlo de tu armario.

Pero ¿dónde está el límite?. ¿Qué tanto por cierto de la superficie "jerseril" se considera que puede estar afectada por las susodichas pelotillas sin que la gente te mire con conmiseración y lastimica? Incluso diría más, ¿vergüenza ajena? 🙈

Apuesto a que no sabrías decirme. Porque claro tienes ese jersey que te encanta. Y de un invierno a otro detectas un crecimiento paranormal de esas invasoras. 

Y haces lo que el común de los mortales.

¿Que no sabes a qué me refiero?

sábado, 8 de diciembre de 2018

París,1995

Nunca olvidaré mi primera visita a París. No solo por el motivo del viaje sino por las circunstancias que acontecieron y que lo hicieron intenso y accidentado.

Pero al mismo tiempo apasionante. El típico viaje que luego cuentas cuatrocientas veces como si fueras el abuelo cebolleta, porque además te hace mucha gracia relatarlo.

Aunque en el momento, por supuesto, no nos riéramos tanto.

Bueno, pues vamos a situarnos.


Sicilia, 1995

Como me gusta hacer este guiño a Las Chicas de Oro....Sí, ya sé, tienes menos de 40 y no tienes ni idea de lo que estoy hablando. Menos mal que ahora tenemos recursos y la era digital nos permite tirar de hemeroteca rápidamente.

Jovenzanos, Las Chicas de Oro era una serie mítica de los años 80 y la abuela, Sofía, siempre comenzaba sus historias situándolas en Sicilia...

En fin, para el caso que nos ocupa traducimos:

París, 1995

viernes, 26 de octubre de 2018

Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo

El otro día salí de un grupo de wassap. Así, sin anestesia. Pero eso sí con cargo de conciencia.


¿Qué tendrá ese invento del demonio que te genera tantos vaivenes emocionales? Igual piensas que estoy exagerando...eso es que eres un pasota y ni sientes ni padeces.

O que eres de la era del paleolítico y no usas esta extraordinaria aplicación, porque si no es imposible que no hayas experimentado alguna vez en tus carnes alguna de las siguientes posibles situaciones que voy proceder a relatar:

CASO 1:

Te incluyen en un grupo en el que no tienes ningún interés en estar y además ni siquiera te han preguntado. Tipo "cumpleaños de Paquita" (al que por cierto no vas a asistir), "regalo fin de curso para la profe"(en el fondo tú no quieres regalar nada a esa siesa) o "este grupo que he creado porque me aburría".

Y ahí estás, viéndolas venir, sin que te interese prácticamente nada de lo que se comenta pero sin arrestos para decirlo.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Las casualidades no existen

Hoy he ido a ponerme guapa. Que tú dirás: ¿Más todavía? 😂

Pues sí, que a veces la chapa y pintura arreglan un poquico  el panorama pero bajo esa capa de irrealidad sigue estando esta piel cetrina y apagada que traigo de serie.

¿Serán los años? Porque yo me siento como una veinteañera pero las arruguitas y las patas de gallo no engañan. Y los codos, que el otro día me enteré que también marcaban la edad. 

Que digo yo que eso debe ser como los anillos del tronco de un árbol ¿no?. Cuántos más surcos arrugados más edad ¿o qué?. Si hay alguien experto en codos en la sala que nos ilumine 🤔

El caso es que Lorena, mi compi de talleres varios me invitó a una sesión de belleza gratuita y como buena española que soy, allá que he ido. Que nos gustan que nos den cosas gratis ¿eh?

En Zaragoza el 29 de enero se celebra el día de nuestro patrón San Valero, "rosconero y ventolero" como bien dice el refranero popular.

Para celebrarlo como Dios manda, en la Plaza del Pilar elaboran macro roscones que reparten de manera totally free entre los conciudadanos. 

Bueno pues ese día allí se monta más fila que el primer día de rebajas en un centro comercial.

Hordas de gente que parece que no ha comido en una semana y de personas mayores que ese día sustituyen las obras públicas por un "piacico" de roscón con sorpresa.



Como diría cierto personaje de cuyo nombre no quiero acordarme, "asín" somos.

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡Tierra, trágame!

Seguro que a lo largo de tu vida has tenido más de una situación de ¡tierra, trágame!. Pues yo también, como todo bicho viviente vaya.

Concretamente a mí me pasó con una frase que había criticado más de una vez y que en la vida habría imaginado que yo pudiera pronunciar.

Me encontré con un amigo que iba con su mujer y su niña en una tienda de muebles de esas que te dan la bienvenida a la república independiente de su casa...(efectivamente, IKEA 😜). 

Nos pusimos a conversar y en un momento determinado mi cabeza debió hacer cortocircuito y de repente me vi a mi misma desde fuera, como si mi boca fuera por su cuenta y mi mente no pudiera controlarla, diciendo aquello de:

"¿Estás embarazada otra vez?"

Sí lo has adivinado. La respuesta fue NO. Noté como un calor abrasador subía por mi cuerpo hasta los pelos de la cabeza y en ese momento no sabía donde meterme. Amigas mías han sufrido en propias carnes ese comentario tan inapropiado y siempre he defendido que a mi jamás me pasaría eso porque ante la duda me callo.



Una de esas amigas lo ha vivido varias veces de hecho y su contestación suele ser: 


"No, no estoy embarazada, solo estoy gorda"

En mi caso la mujer de mi amigo se limito a reír al ver mi apuro, mi cara como un tomate y mis disculpas sin fin. Pero el mal rato no me lo quitó nadie. 

sábado, 23 de junio de 2018

Al mal tiempo buena cara

Mientras escribo este post estoy sentada en una terraza y me ha encantado cómo me han servido el café...con una galletita en un plato y una cestita con una selección de azúcar blanco, azúcar moreno y sacarina, para que yo eligiera.


Me ha sorprendido por inusual, y es que la vida está hecha de pequeños detalles que nos hacen sonreír sin darnos cuenta...y qué poco cuestan. Solo por eso hoy he pagado el café mucho más a gusto, y estoy segura de que tú también lo habrías hecho ¿a qué sí? 😊

Aunque lo realmente importante de la información que te acabo de dar no es esto...sino que ESTOY EN UNA TERRAZA. Con vestido, tirantes y sandalias, ¡por fin, yujuuuuuuuu!!!!. Que el mal tiempo estaba durando más que un día sin pan.

No sé en tu ciudad, pero aquí en Zaragoza la combinación cierzo-lluvia-bajada temperaturas se estaba convirtiendo en un clásico que me río yo del Madrid-Barça.

Que no había manera de que llegara el buen tiempo oye. Porque creo recordar vagamente que de toda la vida de Dios han existido 4 estaciones...¿verdad?. Sí hombre sí, si hasta Vivaldi compuso una obra en su honor 🎼

Bueno pues en esta maravillosa ciudad desafíamos a las leyes meterológicas. Aquí solo tenemos verano e invierno, de la primavera y el otoño no tenemos noticias.Esperamos que se encuentren bien y que sobrevivan allá donde estén.