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sábado, 8 de diciembre de 2018

París,1995

Nunca olvidaré mi primera visita a París. No solo por el motivo del viaje sino por las circunstancias que acontecieron y que lo hicieron intenso y accidentado.

Pero al mismo tiempo apasionante. El típico viaje que luego cuentas cuatrocientas veces como si fueras el abuelo cebolleta, porque además te hace mucha gracia relatarlo.

Aunque en el momento, por supuesto, no nos riéramos tanto.

Bueno, pues vamos a situarnos.


Sicilia, 1995

Como me gusta hacer este guiño a Las Chicas de Oro....Sí, ya sé, tienes menos de 40 y no tienes ni idea de lo que estoy hablando. Menos mal que ahora tenemos recursos y la era digital nos permite tirar de hemeroteca rápidamente.

Jovenzanos, Las Chicas de Oro era una serie mítica de los años 80 y la abuela, Sofía, siempre comenzaba sus historias situándolas en Sicilia...

En fin, para el caso que nos ocupa traducimos:

París, 1995

sábado, 21 de julio de 2018

La vida está hecha de pequeños placeres

El domingo pasado nos fuimos a tapear por El Tubo de Zaragoza. Aunque no seas de mi ciudad seguro que has oído hablar de esta famosa zona de bares donde igual te puedes comer un champiñón rico rico, que un guardia civil, que una tostada de foie que quita el "sentío".

La verdad es que es algo que no solemos hacer muy habitualmente pero con el buen tiempo apetecía una barbaridad así que allí que nos fuimos.

Elegimos una mesica a la sombra, que el sol ya empezaba a hacer estragos en nuestro cuerpo serrano (si tú también eres un bombón me entenderás 😂😂😂) y nos plantificamos en la terraza con la idea de comer un par de tapas.

No te puedes imaginar lo a gustito que se estaba allí, casi tanto como Ketama hace algunos añitos:



El caso es que nos miramos mi marido y yo y nos dijimos:

"Esto es felicidad, estos momentos, ¡estos pequeños placeres!"

Esos en los que se para el mundo y simplemente te dedicas a disfrutar. En los que te sientes relajado y no piensas más allá. Esos que prolongarías eternamente....