sábado, 10 de noviembre de 2018

Amanece que no es poco

El otro día me llamaron señorita en una gasolinera 😲

Sí, sí como lo oyes. Estuve a punto de no volverme porque hace tanto que no me lo dicen que no me daba por aludida.

Por si acaso el apelativo no era para mí giré la cabeza disimuladamente, así como el que va a mirar algo que está p'atrás pero que no es demasiado importante....

Y ¡oh, sorpresa!. ¡El buen señor se dirigía a mí! 

Casi me cae una lagrimilla de la emoción. No le besé porque me parecía mal, que el hombre estaba en horario de trabajo. Pero ganas no me faltaron.

Que bueno, ahora que lo pienso lo he llamado SEÑOR por todo el morro, que igual era de mi quinta. O incluso más joven. 

Pero claro no le voy a llamar señorito, que parecería Gracita Morales en cualquiera de esos grandes films de los años 60 que permanecen en nuestra memoria colectiva.

Ah, ¿qué no sabes quién era Gracita Morales?

¡Un poco de cultura popular por favor, que es historia de España!😤

Hela aquí:

viernes, 26 de octubre de 2018

Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo

El otro día salí de un grupo de wassap. Así, sin anestesia. Pero eso sí con cargo de conciencia.


¿Qué tendrá ese invento del demonio que te genera tantos vaivenes emocionales? Igual piensas que estoy exagerando...eso es que eres un pasota y ni sientes ni padeces.

O que eres de la era del paleolítico y no usas esta extraordinaria aplicación, porque si no es imposible que no hayas experimentado alguna vez en tus carnes alguna de las siguientes posibles situaciones que voy proceder a relatar:

CASO 1:

Te incluyen en un grupo en el que no tienes ningún interés en estar y además ni siquiera te han preguntado. Tipo "cumpleaños de Paquita" (al que por cierto no vas a asistir), "regalo fin de curso para la profe"(en el fondo tú no quieres regalar nada a esa siesa) o "este grupo que he creado porque me aburría".

Y ahí estás, viéndolas venir, sin que te interese prácticamente nada de lo que se comenta pero sin arrestos para decirlo.

sábado, 13 de octubre de 2018

A vivir que son dos días

El sábado fuimos de bodorrio. Con todas las galas pertinentes por supuesto.

Peluquería, maquillaje, modelazo y tacones. Sí señores, tacones. Evidentemente llevaba una bolsa adicional, aparte del mini bolso que se suele llevar en estas ocasiones, con otras sandalias más planas (a juego eso sí, el glamour siempre en lo alto como ya deje constancia en Antes muerta que sencilla).

Y no contenta con eso además incluí un pack de sneakers (vamos, unas zapatillas de deporte) ya que me tocaba conducir a la vuelta. Es lo que tiene ser una persona seria y sobretodo abstemia. Que los demás se ponen como piojos y tú tienes que devolverlos a sus casas sanos y salvos. Bueno, lo de sanos es un decir, que la resaca del día siguiente no se la quita nadie.

Hay que ver lo que se bebe en las bodas, con eso de que hay barra libre. Y como muchos ya salen de Pascuas a Ramos se amorran a cualquier botella que llegue a sus manos. Si alguno hasta probó algo que se definía como "licor de té con jengibre".

What the fuck??? Ya no saben lo que inventar, madre del amor hermoso 😲

La verdad es que fue una boda muy bonita, emotiva y especial ya que en la historia de David y Noemí yo fui parte cómplice durante una temporada en la que ellos todavía no querían oficializar la relación. 

Así que nos pidieron a mi compi Almu y a mí, que hiciéramos una "perfomance" en la ceremonia. O sea, que dijéramos unas palabras vaya. Es que me encanta la palabreja en inglés y no veía la hora de poder meterla con calzador en un post 😂

Y allí que fuimos, intentando ponerle un poquito de humor a nuestra versión de su historia.

Qué bonito es el amor...aún emociona ver cómo la gente se casa con tanta ilusión y ganas.